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EL GAS SE SUBE AL TREN

19 de noviembre de 2014

El gas natural licuado (GNL) se presenta como una solución adecuada para reducir el impacto ambiental y los costes en el transporte ferroviario.


El ferrocarril es uno de los modos de transporte más eficientes y de menor impacto ambiental, dependiendo del combustible que se utilice.

España está trabajando para llevar a cabo una primera prueba piloto en el ámbito del ferrocarril europeo para utilizar  el GNL como combustible.

RENFE ha mostrado su predisposición para probar esta tecnología para evaluar su posible utilización en un futuro como alternativa al gasóleo, en trenes que funcionan con ese combustible en líneas cortas.

Un elemento fundamental que juega a su favor es la elevada disponibilidad del GNL en la Península, gracias a las siete regasificadoras, seis en operación y a la que hay en Portugal, además de una flota de 300 camiones cisterna que transportan GNL por todo el territorio.

El origen de este proyecto de ferrocarril impulsado por GNL en España data de 2013, cuando Enagás propuso al Institut Cerdá llevar a cabo un estudio de viabilidad para emplear ese combustible en el sector ferroviario.

Según Marta Sanchez, gerente territorio, Infraestructuras y movilidad del Institut Cerdá, es un plan extraordinariamente innovador y pionero a nivel mundial y el primero en poner en servicio locomotoras movidas exclusivamente con GNL en trenes de pasajeros que, de tener éxito, convertiría a España en un referente primero a nivel europeo y luego internacional.